Navas, ex director de Cárceles y Guardia Republicana asesora a grupo de vecinos alerta de Ciudad de la Costa

Sobre su fama de “duro” Enrique Navas apuntó que “siempre fui partidario de aplicar la ley y los reglamentos siempre y primero que nada al cuerpo policial, que debe ser el primero en cumplir la ley y no buscar excusas para incumplirla. Al que no participaba de eso los sometía a los procedimientos disciplinarios que correspondían para mantener los cuadros depurados. Y en cuanto el trato con la delincuencia más que dureza era aplicar los reglamentos, por ejemplo en el sistema penitenciario algo que se ha dejado de lado lamentablemente”.
Indicó que hoy ve cambios para mal por una “filosofía de permisibilidad”, de las autoridades, a instancias del propio Ministerio del Interior que confunde los derechos humanos de los reclusos con el ejercicio sano de la autoridad que deben ejercer los directores”. Esto lo lleva a concluir que “la delincuencia recibe malas señalas tanto en los centros penitenciarios como en la vía pública”.
“El delincuente que está suelto, organizado en sus bandas ha estado recibiendo todo este tiempo señales del gobierno, del Ministerio, diríamos de un tratamiento “light”, excesivamente permisivo para con ellos. Y eso es una de las causas que genera estas olas del incremento del delito que el gobierno pretende acusar exclusivamente de ello al nuevo Código del Proceso Penal” añadió.
Navas agrega al respeto que el Gobierno “le erro mucho y feo” al implementar esta ley al menos “en esta coyuntura del país con tantos y tantos beneficios para los delincuentes, en el procesamiento, en el juicio y en la libertad anticipada”.
Apuntó que “delinquir en Uruguay, es un buen negocio y así lo visualizan los delincuentes”, señaló.
En estos momentos Navas se encuentra asesorando a grupos de Vecinos de Ciudad de la Costa, concretamente a Vecinos de Lomas de Solymar Sur en cuanto a seguridad.
“Estoy asesorando esporádicamente a vecinos, -al igual que otros camaradas retirados-, ante la desesperación, ante el acoso delictivo que hoy perciben como una falta de respuesta policial”.
Agregó que “es algo comprensible porque hoy al policía, le falta respaldo para trabajar, tanto administrativo, como político ministerial, jurídico y está temeroso y reacio a actuar”.

Asesorando a los vecinos a cuidarse
En cuanto a ese “asesoramiento” a los vecinos explica que recomienda formar grupos entre los vecinos de cuatro o cinco manzanas, conocerse, pasarse los datos y “emitir el alerta en forma oportuna cuando hay algún elemento sospechoso, persona o algún vehículo que transita en horas de la noche, o no justifica su presencia, o transita cuando los vecinos vienen de trabajar o los chiquilines de estudiar”.
En ese caso insiste en que “deben pasar el dato inmediatamente a la Policía ya sea la comisaría más cercana o al 911. Estos grupos están resultando de gran utilidad en Lomas de Solymar, que es organizado por una persona de nuestro conocimiento. Ellos tienen una reglamentación para dar el alerta y que tipo de novedades poner en el wassap, para que no se agarre como catarsis porque si no descargan sus problemas allí” apunta.
Consultado si este tipo de “organizaciones” dan lugar a que pese a los reglamentos internos, de acuerdo a determinada situación tomen justicia por mano propia dijo que “eso es inadmisible como sociedad y nosotros los ciudadanos honestos no podemos rebajarnos al nivel de los delincuentes”, aún en caso de encontrarlos infraganti de delito o después de cometido el mismo huyendo.
“Lo pueden detener porque se puede hacer arresto civil o ciudadano pero lo que corresponde moral y legalmente, una vez reducido, es entregarlo a la Policía para que con las pruebas del caso lo somete a juez”.
Sostiene que comprende la “descarga de la gente” y recuerda incluso que en sus años en la Policía, cuando un policía era herido o muerto “era difícil poder controlar a los propios policías” y mucho mas entonces con los ciudadanos.
En referencia al grupo de vecinos que detuvo a un delincuente que intentó asaltar una pollería de la localidad de Casarino en Canelones donde además se ve en un video a un policía presenciando la situación sin interceder “el policía no puede permitir que le peguen, hay que entregarlo bajo custodia con las pruebas del caso, porque si no podemos estar arruinando el caso; se corre el riesgo de que no se cuente con los elementos y por tanto ser procesados nosotros”.

“En mí época no había motines”
El ex director de Cárceles dijo sobre la rehabilitación de los reclusos que “no es imposible pero sí difícil, por un problema de ideologización de la gestión penitenciaria. El Gobierno ha priorizado los mentados derechos humanos por sobre la seguridad penitenciaria”. Y eso ha sido una grave falencia en la reforma, que el gobierno con buena intención ha llevado a cabo dentro de los centros penitenciarios, pero sesgada porque presumían que todo lo que tenía que ver con la disciplina, era criterios militares o policiales que había que desterrar” apuntó.
Afirmó que “han entrado civiles pero no le enseñan nada de seguridad, sí mucha ideología de género y todas estas cosas que no le van a servir de nada. Entonces los delincuentes perciben eso y cometen los excesos que vemos”.
A su juicio “hay excesiva tolerancia a la indisciplina” y “es una pena” asegura porque como nunca se ha dotado de presupuesto al Ministerio “y lo están desperdiciando a mano de los violentos” agregó.
Destacó que bajo su dirección no había motines en las cárceles. “En mi época los reclusos no hacían motines y además el personal policial penitenciario tenía el respaldo para trabajar y hacer uso de la fuerza si era necesario. Y comparecíamos en la justicia explicando porque ejercíamos la fuerza, porque era para preservar el orden y proteger la vida de los demás internos”.
Consultado sobre realidades diferentes a su época de actividad como la existencia del sindicato policial, la ley que permite al recluso trabajar y bajar días de la condena, que manejen tarjeta de débito, que exista el Polo Industrial donde empresas se desempeñan dentro de las cárceles, indicó; “son cosas que en lo personal no nos adaptamos mucho, somos partidarios de las disciplina ante los derechos; primero están las obligaciones al menos por parte del policía; primero cumplir con los deberes y después reclamar derechos. Y eso está muy cambiado”.
No a los militares en la calle
Consultado Navas que le parecía la idea del senador blanco Jorge Larrañaga, de sacar militares a la calle para refoszar el patrullaje dijo rotundamente que “no comparto en absoluto, tenemos más de 30.000 policías en Uruguay, tenemos la tasa más alta de presencia policial en el continente e incluso comparado con algunos países de Europa. O sea que no se trata de cantidad sino de calidad y entiendo que hay que capacitar. Lamentablemente el Ministerio deformó los planes de capacitación y el policía no tiene capacidad para operaciones en la faz técnica y táctica como era antes”. Aseguró que “salen mal preparados y eso es notorio y uno lo ve en la calle cuando están con los celulares ajenos y distraídos, sin la conciencia situacional que tenían los viejos policías arriesgando no solo su vida sino también la de los ciudadanos que tienen que proteger”.
Finalmente al preguntarle como veía el ingreso masivo de personal femenino en la Policía Navas fue contundente; “otra vez aparece la ideología porque en todas partes del mundo, se establece un porcentaje de mujeres policías. Acá el Ministerio terminó con eso y en realidad, la Policía se está feminizando, porque cuando se presentan a concurso las mujeres le ganan a los hombres. Y eso peligroso porque en algún momento la policía va a estar feminizada totalmente”.
Sin embargo y en favor de las mujeres policía dijo que “falta capacitarlas de otra manera, porque si tomamos ejemplos, la policía Federal Argentina o Carabineros de Chile, hay que ver si alguien las puede desarmar; acá hasta a los hombres lo desarman sin más preámbulo. Antes el policía estaba preparado psicológicamente para jugarse la vida y esa mística se ha perdido por esto del policía humanista, el simpático, el que lo quiera todo el mundo cuando en realidad lo que tiene que hacer el policía no es hacerse querer sino hacer cumplir la ley”.

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